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Practicando el amor

¿Y tú estás haciendo algo por la gente con necesidad?

Debes estar atento e ir con los ojos bien abiertos por la vida, ya que la necesidad que existe a tu alrededor es enorme. No puedes pasar de largo. Detente, acércate y muestra interés por las personas que lo necesitan.

Ayudando a los demás, te ayudarás a ti mismo.

¡¡Sensibiliza tu corazón para dar!!

Practicando el amor

¡Ocúpate de los pobres!

Cuando Dios te pide preocupación por los pobres, es más que solo una petición o un mandamiento.

Dios fue capaz de tomar el lugar de ellos, para que se dieran cuenta de la preocupación que tenía por ellos, y desde esa posición enriquecerlos con su Salvación.

 

2 Corintios 8:9 RVC

“pues ustedes ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo que, por amor a ustedes, siendo rico se hizo pobre, para que con su pobreza ustedes fueran enriquecidos”

 

Practicando el amor

Corazón duro

Es interesante que se puede medir la dureza del corazón, específicamente cuando cierras tu mano para ayudar a los que no tienen nada.

Mide y examina lo duro o blando de tu corazón, y haz algo para tener un corazón generoso.

Deuteronomio 15:7

“Cuando en alguna de tus ciudades, en la tierra que el Señor tu Dios te da, alguno de tus compatriotas se encuentre necesitado, no endurezcas tu corazón ni aprietes el puño para no ayudar a tu compatriota pobre”

 

Practicando el amor

Ayudar a las personas no es solo un asunto de buen corazón

No solo un asunto de personas que tienen un llamado especial hacia las personas que padecen necesidad.

Es mas, ayudar a los más necesitados es más que el simple hecho de tener más que otro. Es una ordenanza directo al corazón no solo del cristiano, sino a cualquiera que ve padecer necesidad a un compatriota.

Para los hijos de Dios, un mandamiento.

 

Deuteronomio 15:11

“En tu tierra nunca faltarán menesterosos; por eso yo te ordeno que abras tu mano y ayudes en tu tierra a tus compatriotas, y a los pobres y necesitados”

 

 

 

Practicando el amor

La verdadera fe se manifiesta en amor al prójimo

Si quieres ver los ojos del Señor más de cerca, el Señor está diciendo que en esas personas tú puedes contactarte con Él.

La verdadera fe se manifiesta en buenas obras, la falsa fe se manifiesta en la ausencia de buenas obras.

Cuando ayudas a los que no pueden ayudarse a sí mismos, los que se han metido en problemas, los que han sido acusados falsamente, los que se encuentran cara a cara con la muerte, estás ayudando a Jesús mismo.

¿Qué haría Jesús? Ayudaría a cualquiera a encontrar a Dios en medio de su desesperación.

 

Mateo 25:37-38, 40

“Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Entrenando con Dios

Hay momentos duros

No puedes pensar que todo es color de rosa, si quieres que tu don y talento crezcan, no puedes esperar vivir entre rosas todos los días, ponte en el ejemplo en que estuvieses ensayando con tu guitarra y todos los días solo tocas 3 acordes, si ensayas todos los días lo mismo no creces musicalmente, o si haces un ejercicio de cálculo y dices con esto estoy para la prueba, estás perdido, ya que está comprobado que necesitas hacer entre 20 a 30 ejercicios diarios para llegar bien a la PSU o dar una buena prueba de Cálculo 1 en la universidad. Definitivamente necesitas pruebas y duras, esas que saquen cosas de ti que antes no podías hacer.

 

1  Corintios 10:13

“A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla”

 

2  Corintios 1:3-4

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están sufriendo, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”

 

Dios deja claro, que todo sufrimiento, toda tribulación en tu vida te ayuda para consolar y prepararte todos los días para ser un cristiano que pueda utilizar sus dones y talentos conforme a lo que Dios espera de ti. Debes tener confianza en que toda tribulación es momentánea, que nada es para siempre, y que Dios con la prueba da la salida, y con su misericordia Él también da la consolación necesaria para salir adelante y ayudar a otros. No todo es color de rosa, Dios entrena tu peor estado espiritual, para hacerlo cada día mejor.

Entrenando con Dios

Deja que Dios sea tu luz y guía

Es imposible entrenar bien y lograr resultados si no pides ayuda para entrenar, cuando lo haces solo, es 70% más complejo llegar a los resultados que esperas tener, que cuando eres acompañado por un tutor, profesor o alguien que sepa del tema y te ayude a lograr tus objetivos. Cuando entrenas con Dios, debes dejar que Él te enseñe y te guíe. Sé capaz de hablarle y deja que Él te hable por medio de su palabra. Muchas veces necesitas de Luz para que te guíe a entender la verdadera intención y capacidad de tu don y talento, ahí juega un papel fundamental la Biblia.

Salmos 119:105

“Tu palabra es una lámpara a mis pies;

¡Es la luz que ilumina mi camino!”

 

2 Timoteo 3:16-17

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”

Esta luz, te puede ayudar a entender no solo lo que hoy puedes hacer sino que ilumina más allá de lo que hoy puedes ver, el camino es largo, para nada corto, y Dios quiere prender luces altas para que puedas ver más allá de medio metro. Dios cuando da un don o talento, lo que Él espera es que tú veas más allá de lo normal, y entiendas qué quiere de ti con aquello que te fue entregado, sabiendo que es un regalo, para ser usado en Su obra, con otros y para otros.